Cocodrilancia, Representación y Descaro | Alexandre

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Anoche dormí mal, tuve sueños, imágenes inconexas que venían a mi mente. Creo que alguien estaba merodeando afuera de la casa. En dos ocasiones trate de ver a través de las persianas, pero solo pude percibir la oscuridad espesa del monte que rodea mi hogar.

En estos días estoy solo, Luisa M. anda de viaje por Roma y yo como una especie de Lovecraft trasnochado, siento que  los mitos del Cthulhu me asedian. Toda esta paranoia, este miedo, no fuera tan acrecentado si no tuviera conocimiento sobre la existencia de un extraño ser que vive por estos parajes, me estoy refiriendo al hombre cocodrilo…

Pan, pan, pan,…

RKO Presents

THE CROCODILE MAN

Tal como en un viejo filme monocromático, nos llega la historia del hombre cocodrilo de la Florida. Según me contó un viejo rastrero de Louisiana, durante un tiempo recorrió el norte de este estado y parte de New Orleáns, un destartalado circo el cual ofrecía entre sus atracciones a un  ser humano cruzado con cocodrilo. De su aspecto físico llegan muchas reseñas, que tenia la cabeza de cocodrilo y cuerpo de hombre, que solamente se trataba de “su espalda escamosa”, otros que “una aberrante cola  que rompía su pantalón” y lo mas cercanos a la realidad que “solo poseía un diente, exageradamente largo idéntico al de un cocodrilo”.

Mi antiguo colega de viaje (me refiero al anciano rastrero), me aseguro haber ido en una ocasión en que se encontraba de paso por  San Petesburg al mencionado circo, pero era tal la borrachera que tenia que no podía hallar diferencia entre un hombre cocodrilo o lagartija.

El historiador H.P Towers en su libro sobre el desarrollo de la Florida “Come on Sunshine¨, describe el terror generalizado entre las brigadas que dragaban los pantanos en los años 30, de los ataques de un extraño ser con rasgos de cocodrilo pero que aparecía como un ser humano normal andando sobre sus dos pies.

En las memorias del marino peruano José de la Romagoza del año 1950 describe  una anécdota, cuando se acercaba a uno de los cayos una tarde vio desde su camaronero a un hombre con cola de cocodrilo que devoraba a un animal en la orilla. Lo pudo percibir mejor con sus prismáticos, pero ante el disparo de uno de los grumetes el extraño ser huyo adentrándose en la manigua.

En un diario local del Miami de 1957 se narra una atroz masacre ocurrida en una casa de campo en las inmediaciones de Homestead. Una familia entera había aparecido masacrada en la noche. El padre, la esposa y dos niñas, sus cuerpos aparecieron mutilados y mordidos al parecer por el ataque de un enorme cocodrilo. El articulo culpó al macabro y misterioso hombre cocodrilo, pero, tanto el escrito como el propio suceso quedaron en el olvido y en la total indiferencia debido a que no era conveniente crear el temor, -sobre todo por no afectar el insipiente turismo-, de un ser mitad humano mitad animal que atacaba monstruosamente. Este sangriento hecho quedo en el imaginario popular y la leyenda durante mucho tiempo.

En un encuentro que tuve con un galerista local, me comento su idea sobre un performance que se encontraba organizando (con un destacado artista cuyo nombre prefiero reservarme), el cual había contactado con un violento hombre-cocodrilo para la realización del mismo. El performance pretendía de alguna manera hablar de principios antropológicos pero sobretodo hacia una clara referencia a los artistas cubanos del exilio. La idea era llevar al hombre cocodrilo atado de una cadena del cuello por todo Wynwood durante un gallery walk y hacerlo entrar en algunas galerías específicas donde el mismo eructaría, defecaría y atacaría (sin peligro), a ciertas personas destacadas -en su mayoría por una marcada mediocridad-. Aunque se que mi amigo tiene muy buenos contactos estoy seguro que el hombre cocodrilo del performance se trataba de un actor con una mascara de goma y falsos dientes.

El rumor del hombre cocodrilo fue penetrando el mundo cultural y mitológico extendiéndose más allá de la Florida, inclusive algunas aproximaciones en el cine donde destaca el filme indonesio “Barry prima contra la reina cocodrilo”, una mezcla de artes marciales con sexplotation cine Z trasch, llena de trucos y gags simpáticos. Barry Prima, el destacado luchador ochentoso, se enfrenta a la conocida reina de los cocodrilos la cual era protegida por un grupo de hombres cocodrilos.

En los años 60 Dick Phillips Varga un zoólogo de Chicago, viajo hasta los Everglades detrás de las huellas de este sujeto. Así estuvo varios años investigando hasta que publicó un exhaustivo ensayo sobre el hombre cocodrilo titulado ¨Notes about a man and alligátor¨, publicado en el semanario científico de Illinois, sobre zoología en el año 1970 ¨CATBIRD AND OTHER TRACKS¨.  Se trataba de un extenso artículo bastante concluyente sobre lo que hasta el momento se encontraba en el misterio.

Al parecer los orígenes de la criatura se remontan a la región del Norte de Ciego de Ávila, sobre las inmediaciones de la Laguna de la leche, en Cuba a finales de la primera década del siglo XX; na joven campesina de la zona después de haber ido a lavar la ropa  a la orilla de un profundo lago de la zona, desapareció en extrañas circunstancias. No era la primera de las desapariciones las cuales se le atribuían a un peligroso caimán que se alimentaba de las entusiastas doncellas.

La narración de Varga va mas allá, asegurando que cuatro meses después, en una noche lluviosa, apareció la joven ante el umbral del bohío paterno. Desfigurada, sin un brazo, moribunda, en shock y lo más curioso embarazada, en avanzado estado de gestación. La joven delirante contaba que mientras lavaba fue atrapada por un enorme cocodrilo el cual la tomo por la cabeza y arrastro lago adentro, siguiendo un canal vecino hasta llegar a una gruta remota en medio del monte donde, junto a los cadáveres de otras muchas victimas, fue violada continuamente por la bestia. Esta historia no deja de recordarme un poco las referencias sexuales que aparecen en el ¨Elephant man¨ de David Lynch, donde se sugiere que el famoso hombre elefante londinense había podido ser el resultado de una rara relación sexual entre su madre y el conocido paquidermo en una visita de esta al África.

El padre de la joven indignado y encolerizado organizo una partida con todos los campesinos de la zona muchos de los cuales habían perdido a sus hijas también. Armados hasta los dientes, avanzaron en su caza, usaron a una prostituta como señuelo poniéndola desnuda a la orilla del lago. Cuando el lujurioso reptil se aproximo al ataque fue capturado vivo con sogas y amarres. Según el texto de Varga el castigo fue más que severo. Después de sacarle los ojos y extirparle los genitales, le cerraron la boca atada no sin antes introducirle un enorme panal de avispas. Lo colgaron de un enorme madero  y pusieron a la intemperie durante más de una semana a la vista de todos los curiosos, inclusive de otras regiones que viajaban para ver al asesino.

Cada día, la fiera era martirizada con diversas torturas. Los dientes sacados, la cola cortada colgada como trofeo en la casa del guardia rural del poblado, el cabo Morales, quien recogió este testimonio en sus apuntes del cuartel y del cual Varga tomo para su artículo. Días después de pasada la semana el cocodrilo murió. Su cadáver quemado y el lago, visto durante muchos años como un lugar de maldición al cual la gente no atrevía a acercarse.

La joven campesina siguió viva pero con una marcada enfermedad metal. Su vientre siguió creciendo para vergüenza y pena de la familia. Su padre, un férreo campesino tomo una drástica decisión. El día que la mujer dio a luz, se llevo a la  recién nacida criatura (no sabemos el aspecto físico que podía tener aquel engendro) y lo llevó hasta un puerto vecino. Según el rumor popular, el mismo fue entregado a algún barco que venia de la Florida en busca de licor y de esa manera el zoólogo da por hecho la manera en que llego el hombre cocodrilo al sur de los Estados Unidos. Su llegada se atribuye posterior a los años 20.  Sigue el texto con variados testimonios, algunos de los cuales no tienen una base sólida probatoria. De hecho el texto fue criticado por muchos colegas de otras universidades norteamericanas y europeas. Supuestamente el lugar donde vivía el hombre cocodrilo era en los Everglades. En muchas de mis caminatas de la tarde huyéndole al sol y bajo la sombra de los arbustos que crecen por esta zona, he podido ver vestigios del paso de lo que pudiera ser algún ser semejante al protagonista de este escrito.

Estoy seguro que la figura que ronda mi casa en las madrugadas es el hombre cocodrilo, a veces tengo ganas de salir y poder cruzar alguna palabra con el, a ver exactamente que me podría hablar, que de verdad  traería ante tanto rumor, imagino sea ya muy viejo y quizás cansado,  solo quiera conversar o tener un trato normal con otro ser vivo, no lo se.

En otro momento puedo continuar contándoles datos, anécdotas y experiencias personales sobre esta criatura. Ahora estoy un poco cansado, tuve una noche tensa, agotadora, inquietante si así lo prefieren. Lo misterioso siempre nos atrae, una mezcla masoquista de repulsión y miedo, el placer de lo prohibido. Lo acechante, el latente peligro que puede circular mi casa cada noche. Sigo sintiéndome Lovecraft, detesto la luz, escribo sin parar, odio el mar, el mar me condeno mucho tiempo en mi país y no me gusta no es bello es obsceno, demasiado contenido para mi gusto.

Pretendía hacer un texto sobre cine, arte, literatura, quizás sobre el panorama que rodea Wynwood y la mediocridad artística de algunos círculos. Sin embargo el miedo aparece otra vez. Sigo temeroso tras  la ventana. Hay silencio, profundo y remoto como siempre. Tom Yorke baja la cabeza… High and dry…

Camilo Alexandre
Everglades City, Florida, Marzo 2009.