Distorsión y Utopía | Almenabar

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“Hacer crítica al sistema desde el arte es un acto revolucionario hoy día. Estamos fomentando un arte crítico, de reflexión, que nos ayude a descubrir nuestras distorsiones, a defender la utopía. Cuando se hace la crítica desde una posición de compromiso con el país, los resultados son realmente fecundos.”
Abel Prieto, Ministro de Cultura de Cuba, 2009.

El hecho de que Abel Prieto mantenga su peinado estilo mullet a lo Michael Bolton, es algo muy sospechoso y quizás eso tenga que ver con las “distorsiones” a las que él se refiere?

Durante la Décima Bienal de La Habana, sucedió “uno de los eventos más fecundos del arte cubano contemporáneo” -según el ministro-. Pero, no de cualquier arte sino del arte que a través de la crítica y desde una posición comprometida con la revolución, lucha contra las trabas burocráticas creadas por el mismo sistema. Algo así como la materialización de las ideas seminales de aquel carismático comandante de finales de los sesentas que alardeaba con frases delirantes como: “…que ciudad luz, ni ciudad luz..?”, cuestionando a París como capital universal de las artes. En su frenesí por instaurar una cultura y artistas combativos, paladines de las ideas del estado.

Según el lenguaje del ministro en su entrevista concedida al diario mexicano La Jornada cinco días después del controvertido performance “El Susurro de Tatlin” de la artista cubana Tania Bruguera, -quien reside en Estados Unidos y La Habana-, se lee entre líneas que el funcionario estaba en apuros. Intentando limpiar la imagen del evento internacional, su propio puesto en la institución y exonerar de culpas a la artista, -quien en su momento complementó intelectualmente sobre el desliz.

Por otro lado, el Comité Organizador de la Bienal de La Habana, -anfitriones de la obra en cuestión-, argumentaban haber sido victimas de “una provocación contra la Revolución Cubana”. Distorsionando la obra, intenciones de la artista y el evento cultural en si mismo, como lo que realmente es, un apéndice gubernamental. Culparon a los participantes del publico que en su mayoría eran conocidos colegas y admiradores de la artista; como la vilipendiada bloguera Yoani Sanchez, o el artista Hamlet Lavastida -miembro de la Cátedra de Conducta, instituida por Bruguera-, entre otros “malditos”, que obviamente fueron avisados de primera mano. Hasta los “leprosos” de la Florida fueron reprochados como “individuos al servicio de la maquinaria propagandística anti-cubana”, por haber publicado sus opiniones en la prensa de otro país, insistiendo con el desgastado reclamo de libertad y democracia…

Descubrir que los burócratas responden a compromisos de alto nivel y estructuras corruptas es de una candidez Tatlinniana. El señor del mullet estaba cumpliendo su trabajo y nada mas. El, mejor que nadie debe saber que lo mejor es hacer un papel lo mas “decente” posible como ministro, para que potencialmente en el futuro, algún capitalista le extienda un jugoso contrato como director de alguna fundación o museo privado, basado en sus acumulados créditos institucionales.

Y pensar que los artistas están comprometidos? Comprometidos con que? Con la la ilusión de un cambio? Nos tragamos el panfleto de que tienen un compromiso ético con el pueblo? Claro que no. Los artistas están en “el salve”. Escapando de una realidad en crisis, pero, no sin sacar provecho a esa misma confusión. Por eso algunos terminan enredándose en una azarosa madeja de supuesta intransigencia y moralidades, que supera cualquier estrategia intelectual.

Si el ministro y sus artistas realmente fueran defensores de “La Utopía”; Porque no se ponen al lado de los verdaderos jíbaros? Del supuesto publico disidente o de esos artistas que obran independientes de las instituciones oficiales y que quizás son un poco mas “revolucionarios”.

En 1990 Ángel Delgado cumplió seis meses de cárcel por una acusación relacionada con una obra de arte, nunca se supo de que ningún ministro o alguno de sus artistas oficiales hubieran intervenido para apoyar al artista quien obviamente hacia una “critica desde una posición de compromiso con el país” de manera independiente. En numerosas ocasiones Sandra Ceballos/Espacio Aglutinador ha sido victima del asedio por parte de agentes marciales e incluso por colegas artistas como Rene Francisco Rodríguez, quien se presto a ser mensajero del poder intentando persuadir la intransigencia de la artista-activista. Por solo citar dos ejemplos distanciados en décadas.

Como creer que esos artistas oficiales manejan propuestas de “critica reflexiva”? Cuando lo que realmente hacen es manipular contenidos políticos en función de su conveniencias personales, mercadeo y carreras en el mainstream?

Debemos ser realistas. No se puede controlar la atracción exótica que despierta el talento y el arte de ésta revolución. Que esta incluso impregnado de esa aura que rodea su propia involución. Un ejemplo es el reciente carnaval cubano en New York. “Todos quieren tocar el agua de la fuente antes que se extinga para siempre”. No solo el basto mercado, sino los entes pensantes que rodean el ámbito cultural de la isla continúan encubriendo y ratificando el encantamiento. Los mismos intelectuales que detallan las distorsiones autocráticas, los mismos que anhelan un futuro pacifico y democrático para la isla (adentro y fuera), son los mismos que toman ventajas y continúan participando del anacrónico hechizo. Y como espectadores pasivos que son, no tienen la opción de influenciar en procesos que cambien las “distorsiones”; los únicos que pudieran hacerlo son los propios artistas, como bien dice el estilizado ministro.

Los artistas cubanos nunca van a hacer La Revolución de Los Artistas, ya estamos finalizando un ciclo de la civilización donde los mismos “revolucionarios” solo piensan en como construir el capital y un ámbito mas liberal. Como quiera, esos creadores ya le sacaron tremenda lasca a ésta revolución de militares.

Imaginar como hubiera sido si la hubieran fundado los artistas? En vez de un ministro a lo Michael Bolton tuvieran a uno metal industrial a lo Marilyn Manson! Sin tantos compromisos éticos ni el tormento de la autocensura y la chicharroneria de compromiso institucional. Pero, el temor a cortar el cordón umbilical, como lo haría cualquier otro artista de cualquier otro país y emprender el camino de ‘artista independiente’, congela ovarios y testículos de solo pensarlo. No es para menos. Por librarse de la “rebeldía anti-hegemónica” pudieran convertirse en el aterrador personaje del ’empleado de Mc Donalds en Miami’, ‘transportista de arte en New York’ o ‘mesero de un restaurante cubano en Madrid’. Quizás por eso será mas cómodo continuar el camino de la utopía y seguir arreglando las distorsiones.

Teniente Reutilio Almenabar
Residencia Prince Claus Fund;
Ámsterdam, Febrero 2011.